
Si eres muy dormilón, como yo, esta alfombrilla despertador está hecha para ti, no tendrás más remedio que sacar al menos las piernas de la cama para pisarla y hacer que se calle y ponga fin a este pitido insoportable que caracteriza nuestros despertares… me parece de lo más práctico.
Un despertador clásico nos lo pone demasiado fácil. Aún con los ojos cerrados, alzas la mano y “pum”, le das un golpe seco. La mayor parte del tiempo esto deberÃa ser suficiente, pero no con este invento de Sofie Collin y Gustav Lanberg.
No, aquà lo que tendremos que hacer es levantarnos a la fuerza para pisarla, sólo asà dejará de perturbar nuestro sueño. Es un concepto, con lo cual no podremos comprarlo. De hecho, me pregunto, si fuera real, cómo se configurarÃa… ¿acaso haciendo claqué? ¿Y la baterÃa? Yo quiero una de ésas, con lo que me cuesta levantarme.

VÃa: Pasa la vida
















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