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Así es el aire que respiras, asquerosamente sucio pero hay esperanza

Asquerosamente sucio, así es el aire que respiramos tanto en exterior como en casa. Es más, el nivel de contaminación del aire en interior puede ser hasta cinco veces superior al de la calle. Los niveles de contaminación urbana son cada vez más altos y preocupantes, es hora de tomar las riendas empezando por entender la composición del aire al que nos sometemos cada día, y para ello contamos con sensores de niveles de contaminación de bolsillo, objetos conectados como Flow, Awair o TZOA. Llegó la hora de realizar pequeños cambios, ventilar a menudo la casa, usar los transportes públicos, pasear con frecuencia por los parques, etc.

Fase 3 de contaminación del aire por primera vez en España

Hace unos días Madrid activó la fase 3 de contaminación por primera vez en su historia por niveles altos de contaminación de dióxido de nitrógeno, producido principalmente por culpa del transporte y la producción de energía de combustibles fósiles; el NO2 es el responsable de la lluvia ácida y afecta a nuestra salud. Su presencia en el aire contribuye a la formación de otros contaminantes como es el caso de las partículas en suspensión muy peligrosas. Hubo toda una serie de restricciones en Madrid, como limitar la velocidad a 70km/h por la autopista o la limitación a la entrada de coches según su matrícula par o impar, medidas que se tomaron por primera vez en España.

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Existen 24 estaciones de control atmosférico en Madrid, de hecho se puede consultar el nivel de contaminación desde la página web oficial del Ayuntamiento pero… la inquietud de la población va en aumento. Si bien esta información está disponible online, nos falta el impulso de consultarla y los datos ahí recogidos no siempre están al alcance del profano que se quedará igual. De ahí la utilidad de un sensor de contaminación conectado al móvil mediante Bluetooth. Ahí está el autentico reto, no sólo realizar cambios en sus hábitos de vida sino concienciarse del efecto que tiene nuestro estilo de vida moderno en el medio ambiente.

Flow, el objeto conectado que te indica el nivel de contaminación del aire

La gala Plume Labs presentó hace poco en el CES 2017 un sensor para medir en tiempo real el nivel de contaminación del aire, lo que es especialmente útil en las grandes urbes como Madrid o Barcelona. Este sensor, cuyo nombre es Flow, es capaz de detectar partículas PM2,5, esas partículas en suspensión de menos de 2,5 micras como por ejemplo el polvo, las cenizas, el hollín, las partículas metálicas, el cemento o el polen, entre otras. Esas partículas tienen efectos nocivos en nuestra salud ya que agravan las enfermedades de tipo respiratorio; también se ha demostrado su impacto en males de tipo cardiovascular.

Flow las detecta pero también el peligroso dióxido de nitrógeno, los compuestos orgánicos volátiles como los vapores y gases que contienen carbono. Por otra parte, nos muestra el nivel de humedad y la temperatura. Este objeto conectado está provisto de un botón táctil con doce LEDs de colores que nos indican el nivel de polución en las últimas doce horas sin necesidad de echar un vistazo al smartphone con el que está conectado. Así es, dispone de una app dedicada donde consultar y comprender la composición del aire y concienciarse de la contaminación del aire que respiramos. Funciona al exterior y en interiores.

Este sensor inteligente es uno de los primeros sensores nómadas en salir a la venta, un compañero que podemos llevar siempre encima. Avisa cuando el aire está contaminado e indica sitios donde el aire es más limpio, todo a través de su aplicación y gracias a la comunidad de usuarios. Flow, pretenden construir una gran comunidad de usuarios y aprovechar la información recolectada en la ciudad para presentar un mapa en tiempo real con los niveles de contaminación en la ciudad. Puede que no seas consiente de ello pero una larga exposición a la contaminación es peor para la salud que estar expuesto a esos picos de polución que salen en los titulares de los medios como el registrado en Madrid.

Si vives en China, este artilugio se vuelve una obviedad en tu vida diaria debido a altos niveles de contaminación registrados en el país por las centrales eléctricas de carbón que en abundancia se encuentran por todo el país. Si sientes carraspera en la garganta, Flow será tu mejor aliado… sí, sí, la contaminación exacerba el dolor de garganta y afecciones de las vías respiratorias. En casa, si usas ambientadores con aceites de baja calidad, pueden producir químicas que perjudican a tu salud. Así es, si la calidad del aire en las ciudades es mala, la del interior de casa puede ser incluso peor, Flow te avisará de ello para que no olvides ventilar bien la casa.

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Si no estás convencido de ello, que sepas que muchos productos de uso diario contienen lo que llaman formaldehído, un componente que se encuentra en textiles, servilletas o las pinturas. O los productos de limpieza que contienen sustancias nocivas como el cloro o el amoniaco. Si fumas, más de lo mismo. Si usas una estufa de gas, carbón o leña, emiten gases contaminantes. Así que un objeto conectado como Flow cobra mucho sentido en interiores. Pero el autentico éxito de los sensores de contaminación está en su capacidad de crear una comunidad pro-activa de usuarios, su nivel de interacción para la creación de mapas que sean útiles a todos.

Awair y TZOA, alternativas a Flow para medir la calidad del aire dentro o fuera

Flow no es el único, existen otras propuestas con el mismo objetivo. Awair mide el nivel de humedad del aire así como la temperatura junto a los niveles de partículas en suspensión como el polvo, también el dióxido de carbono y toda una serie de químicos volátiles y los compuestos orgánicos como los solventes acetona y bencina y muchos otros tóxicos para nuestra salud. En cuanto a TZOA, es sensible a los mismos compuestos además de la luz ultravioleta, la presión atmosférica y la luz ambiente con lo que es de gran ayuda a la hora de pegar ojo evitando el insomnio.

Lo más interesante es la faceta social y colaborativa de estos sensores ya que los datos cosechados se comparten y ayudan a la creación de mapas sociales de contaminación del aire. Si nuestro dispositivo detecta polen, podemos avisar a la comunidad y registrar el aviso para ayudar a los demás. Esas recomendaciones sociales son especialmente útiles para mejorar nuestra calidad de vida y evitar alegrías, crisis de asma, eczema, insomnios y muchas enfermedades respiratorias ya que los contaminantes exacerban este tipo de males.

Entérate de lo que respiras y evita la contaminación en tu propia casa, de la calidad de las apps que acompañan cada objeto conectado depende su éxito: múltiples gráficas con códigos de colores, sistemas de notificaciones y alarmas, recomendaciones y consejos a la hora de tomar decisiones que mejoren instantáneamente la calidad del aire de nuestra casa,… Esas apps tienen como desafío el convertir las métricas de contaminación en algo legible para el profano, entendible y práctico; no están pensadas para científicos y adictos locos. Resumiendo, se puede extraer ocho ventajas del uso extendido de estos sensores de contaminación:

  1. Seguimiento en tiempo real de los niveles de contaminación del aire gracias a un sistema de notificaciones junto a alarmas visuales o sonoras cuando el aire se vuelve tóxico para nuestra salud.
  2. Funcionan tanto en interiores como exteriores ya que la contaminación puede ser hasta 5 veces mayor en casa que en la calle, es una manera de concienciarnos de la importancia de ventilar la casa.
  3. Todos los sensores sincronizan los datos cosechados con una app en el smartphone que da vida a los datos mediante gráficas, alertas y hasta recomendaciones y consejos que resultan interactivos.
  4. Estos sensores de contaminación juegan la carta social mediante mapas que recogen los datos de cada dispositivo; el sistema de avisos personalizados permite reportar zonas con alérgenos.
  5. Uso de mapas sociales de la contaminación urbana que se comparten con estaciones de meteorología con fines científicos e informativos. Esas lecturas ayudan a la comunidad a descubrir zonas limpias.
  6. Ayudan a reducir nuestra exposición a la contaminación y nos hacen participe del cambio de consciencia, ayudan a entender al medio ambiente y cambiar las cosas con pequeños ajustes en nuestros hábitos.
  7. La idea es que los sensores de contaminación puedan comunicar con objetos conectados como por ejemplo los aparatos de aire acondicionados o las campanas extractoras en las cocinas, e interactuar.
  8. Toda la información colectada a través de las redes de sensores urbanos puede ser útil para los políticos y grandes industriales en la toma de decisión para reducir las emisiones de contaminantes y revertir el cambio climático.