¿Quién no conoce el cubo mágico de Rubik? Todos le dimos unas cuantas vueltas para volver a reconstituir sus facetas coloradas: colores, cuadrados y caos. Hoy, Douglas Edric Stanley le ha dado otro uso, el de controlador musical.
Cada cara del cubo representa un instrumento, un bucle o muestra de sonido. Cada una de ellas reproduce un instrumento pero es posible interactuar con el instrumento digital, con giros del cubo sobre sà mismo.
Estas vueltas ajustarán la nota, el pitch o volumen del instrumento, y todo esto en función de la posición de cada color en las facetas del cubo. El cubo de Rubik se ha convertido en un controlador de secuenciador. Mira el vÃdeo a continuación, su creador nos explica cómo funciona su artilugio.
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