Imagino que las organizaciones que combaten la enfermedad de la anorexia no estarán demasiado contentas de que existe un cacharro como el Fitbit. No es para menos, se trata de un pequeño dispositivo inalámbrico que detecta nuestros movimientos para luego grabarlos y transmitir la información a un servidor. Éste es el encargado de traducir esos datos para brindar información acerca de cuantas benditas calorÃas hemos quemado al correr el bus…
No muchas sin dudas, lo peor es que si de por sà la tendencia a los problemas de alimentación está en alza y millones de jóvenes intentan parecerse a las esqueléticas modelos de pasarela, el Fitbit no hace otra cosa que volvernos obsesivos, controlando cada pequeño paso que damos para transformarse en nuestro peor juez.
Es cierto, también puede ser de ayuda en caso de que os guste realizar actividad fÃsica pero entonces, ¿para qué es necesario saber que cantidad de calorÃas se han quemado? Basta con conocer la distancia recorrida…
VÃa: Ubergizmo






















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