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Infobesidad, 15 recursos para retomar el control de la situación

La infobesidad es una patología relativamente reciente diagnosticada a muchos adictos a la información y a las redes sociales, aunque el terminó fue acuñado en realidad en 1970 por el escritor estadounidense Alvin Toffler en su novela ‘Future Shock’. Es el resultado directo de la transición de una Internet pasiva a una red más social a la que el ser digital permanece conectado a todas horas en busca de información de toda clase.

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Hoy, gracias a Internet puedes tener acceso a cualquier tipo de datos, conectar con gente influyente en muchos campos, asistir a conferencias y eventos a distancia, obtener informes y documentos en tiempo real, asistir a programas de formación y coaching, descargar archivos, ver vídeos y organizar encuentros virtuales, conectar con gente con los que compartes intereses, publicar tu propio blog y recolectar toda la información que te interesa. Hemos creado más contenido estos últimos 30 años que en 5.000 años de historia.

Hoy no sólo tenemos acceso a la información, somos actores de la información. Las redes sociales se han multiplicado y hoy son tantas que la tentación de convertirnos en actor social publicando contenido propio es irresistible. Nos cambió la vida, la información le dio sentido y ahora pensamos de forma mucho más colectiva, nos movemos en comunidad pero la contrapartida a todo ello se llama infobesidad, sobrecarga de información. Hemos de usar la información para mejorar nuestras vidas pero a veces se vuelve en nuestra contra.

Ya lo has oído, a veces más es menos. El contenido mata al contenido, se repite, se clona y se distorsiona rebotando de medios en medios online que se rigen por las pautas efectistas del sensacionalismo… y todo se reduce a un titular con gancho acompañado de una imagen o un vídeo, contenido despojado de su identidad cultural, vacío. La verdadera información sólo representa el 1% de los datos disponibles en la red. ¿Nosotros? Validamos el titular sin leer su contenido…, nos movemos por redes de 140 caracteres y repartimos “me gusta” a diestro y siniestro.

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En esa era digital, sufrimos de infobesidad e infoxicación. El simil con la alimentación es simplón pero es tan fácil de entender que resulta perfecto. Estamos infoxicados a través de los emails, flujos de noticias y blogs, redes sociales y vídeos de YouTube. Perdemos gran parte del tiempo buscando y recopilando esa información que luego compartimos. Leemos artículos de blogs al azar, vemos vídeos de Youtube sin gran convicción. Estamos predispuestos a consumir información, pero… ¿la digerimos bien, nutre nuestra ansia de saber?

El proceso digestivo de la información requiere de enzimas digestivas capaces de transformar toda esa información en conocimiento que aporte valor. Es el propósito de este artículo, ofrecer herramientas que nos ayuden a diseñar y configurar un entorno informativo que se adapte a nuestros objetivos de vida para retomar el control. Ya va siendo hora de que hagamos una dieta infocalórica filtrando los datos… ¿o he de recordados la ley de Sturgeon? Ninety percent of everything is crap,… adaptada a nuestra causa sería algo así como el 90% de toda la información disponible es infobasura, el enemigo de las decisiones efectivas.

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¿Cómo diagnosticar al infobeso? Es un ente que sufre mucho estrés, parece exhausto y su capacidad para tomar decisiones es casi nula. Su productividad es baja y es un foco de ansiedad y frustración, con un flujo continuo de información revoloteando a su alrededor. Esa saturación de información infoxicada tiene efectos colaterales… pierde la perspectiva y las decisiones importantes de su vida se retrasan así como su conexión con el mundo offline. Poco a poco va perdiendo autoestima y sacrifica cada día un poco más su vida en el altar de una movilidad digital sobrevalorada.

No se puede vivir sin la tecnología, pero el equilibrio lo es todo. Es hora de retomar el control, no todo se puede decir en 140 caracteres. No es hora de sucumbir al contenido fácil, los titulares impactantes que nos inundan cada día. Hemos de cambiar nuestro modo de consumo del contenido, filtrar y seleccionar lo que realmente pueda aportarnos algo positivo para conseguir nuestras metas y objetivos de vida, tanto a nivel personal como profesional. Las redes sociales llevan el gen de la viralidad en su código fuente pero no por compartirse más veces un artículo se va a valorar de forma más positiva… puede que incluso ni se vaya a leer.

Muchos sitios ofrecen la misma información pero con un contenido deficiente en cuanto a valor añadido; no son nutritivos. Es hora de seleccionar tus fuentes y organizar el contenido de modo que no sufras una indigestión. Tu tiempo es valioso, si no es útil para ti… a la papelera. Sigue a los curadores de contenido expertos, a los que se han creado una identidad digital fuerte y tienen no sólo pluma sino voz influyente y escuchada. Diferencia también la información ociosa de la que te aporta realmente algo. Pasas mucho tiempo arrastrando el raton por las redes sociales o tus blogs favoritos en busca de contenido que te llame la atención. ¿Es posible consumir sólo la información que nos interesa sorteando las distracciones ambientales?

Pienso que ése es el nuevo reto que se está jugando en la red a día de hoy,… ¿cómo manejar esa sobrecarga informativa sin padecer infobesidad y caer en la infoxitación? Es interesante ver los primeros pasos que se están dando. Existen muchas herramientas que nos ayudan a organizar la información, filtrar el correo, integrar la actividad de todas nuestras redes sociales,… pero me he centrado en las herramientas que nos vienen bien a los auténticos adictos a la información, sea por gusto o profesión. En total se trata de 15 píldoras que nos ayudan a tomar hábitos sanos en cuanto a nuestra estrategia de manejo de la información digital.