5 planteamientos que demuestran que el futuro del eBook es social

En la era de la Internet de las cosas, nuestros hábitos de lectura han cambiado. Todos coincidimos en que la lectura online, al igual que las nuevas formas de comunicación como Twitter, WhatsApp o Snapchat, es una experiencia fragmentada. No se lee igual en pantalla que un libro en papel, aunque es algo parecido al hábito de abrir un periódico de papel en el metro hojeando los titulares y leyendo en diagonal… por las prisas, por la falta de confort visual tal vez o por la instantaneidad del medio a través del que accedemos a la información.

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La época tecnológica que estamos viviendo, la de principios del siglo XXI, ha sido el inicio de la era de los gadgets, desde el smartphone hasta reloj inteligente pasando por todos estos objetos de la Internet de las cosas como las pulseras deportivas, los drones, los juguetes conectados o bien las impresoras 3D solo por nombrar algunos de ellos. Entre ellos está el eBook o lector de libros electrónicos. Impulsó el hábito de lectura digital.

Y no gustó a todos, pues está en la naturaleza del ser humano resistirse a los cambios aunque se adapta fácilmente a ellos. Tengo un Kindle, y me sigue donde vaya como buen perrito faldero. La lectura siempre ha sido un placer solitario y no me malinterpretéis… pero cuando uno lee está solo delante de la página que sostiene, aunque en su cabeza esté cobrando vida un mundo imaginario rebosante de personajes, ruido y recovecos. El libro electrónico no es el futuro, es el presente… pero ya se está desdibujando su futuro, y es social.

La lectura social o social reading ya está llamando a nuestra puerta; ya no estamos solos. En su esencia, Internet es profundamente social, toda experiencia online parte de esa libertad de expresión que usamos a diario, compartir, intercambiar, valorar… por eso tienen tanto éxito las redes sociales; existimos a través de nuestras interacciones sociales. La lectura no iba a quedarse al margen, todo esa experiencia satelital de la lectura está envuelta en el social reading.

Desde el mismísimo proceso de descubrimiento de un libro, su compra y su lectura… todo esto ya no son actividades solitarias sino actividades sociales. Usamos servicios de recomendaciones de libros o clubes de lectura online, autenticas comunidades o redes sociales para fanáticos de la lectura. Todas las reseñas de libros de las tiendas online fomentan el intercambio de opiniones. Todo esto está bien pero creo que la tecnología integrará nuevas funciones sociales a los libros electrónicos para fomentar una lectura más social y colaborativa.

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En cierta medida, esta lectura social y colaborativa ya existe a través de las plataformas sociales online en la que se versan reseñas y comentarios, anotaciones y valoraciones compartidas entre lectores. Estos puntos de encuentro son espacios para debatir el texto original del autor, apuntar relaciones o aclarar los contenidos. Incluso desde lectores de libros electrónicos como el Kindle tenemos funciones sociales que permiten añadir anotaciones a pasajes o frases del libro y compartirlas con nuestros amigos a través de Facebook, Twitter o desde el portal Kindle de Amazon. También se puede seguir lectores que consideres interesantes y ver desde los libros pasajes considerados más interesantes -los más subrayados- por otros lectores de Kindle.

Los marcadores favoritos, las anotaciones compartidas en redes sociales, el progreso en nuestra lectura, la sincronización automática de la lectura entre varios dispositivos,… todas esas funciones forman parte de esa capa social. Pero creo que deberíamos ser capaces de iniciar el debate desde el mismo libro, con grupos de lectura similar a los clubes de lectura de carne y hueso. La tecnología tiene mucho que ofrecer a los libros electrónicos, de ahí que queda margen para una autentica integración del social networking a los libros electrónicos.

Una integración donde el contenido original del escritor cobra vida no sólo en nuestras mentes sino también a través del universo de intervenciones de los lectores y, eventualmente, contenido extra inspirado por el libro… hasta ficheros multimedia que comunican más allá de las palabras… y todo esto sin importar la plataforma o aplicación usada para leer un libro electrónico. Para mi, la lectura digital del mañana ha de ser participativa, interpretativa, colaborativa, interactiva y comunicativa:

  1. lectura participativa: se traslada el concepto de club de lectura a la esfera digital conectando a todos los lectores de un grupo desde el mismo libro para comentar y debatir sobre lo que han leído -estilo, acción y personajes-.
  2. lectura interpretativa: se integra sesiones de lectura en voz alta en grupos reducidos de lectores, lo que facilita la comprensión lectora y expone los lectores a la magia interpretativa mediante la entonación y el fraseo.
  3. lectura colaborativa: se intercambia anotaciones, valoraciones, comentarios en diferido mediante anclas en el texto. Toda esa información social añadida amplia la narración y la enriquece con elementos que son transversales o finales alternativos.
  4. lectura interactiva: se superponen elementos de realidad aumentada, permitiendo que escenarios de los libros cobren vida a través de la cámara del ebook. También podrían ser elementos multimedia añadidos para ambientar el relato.
  5. lectura comunicativa: se establece un canal de comunicación con el autor fomentando la colaboración en el desarrollo de futuros proyectos editoriales. Permite seguir la evolución de un autor y a este tener en cuenta las intervenciones de su público.
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Lo quieras o no, esto convertiría los libros electrónicos en obras social interactivas que involucran al lector en la socialización y personalización de la obra mediante sus comentarios, anotaciones, debates, pasajes subrayados y compartidos. Es lo que permite la conectividad, socializar la lectura hasta que ésta sea una actividad colectiva con mayor impacto que el simple hecho de compartir comentarios o pasajes con sus anotaciones en las redes sociales clásicas.