Deja el calendario en blanco, te sentirás más creativo y menos estresado

Te despiertas el miércoles con ganas de que sea sábado, el domingo ya estás con la vista puesta en el lunes. Estrés es la palabra clave.

Nuestra mente ha creado hábitos de control de las mareas del pensamiento. Hasta el punto de que ya no sabes desacelerar y adaptar tus ritmos de vida al relax y el descanso. Técnicas como la del Pomodoro o Getting Things Done han hecho mucho daño a nuestra psique; son armas de doble filo.

Hay que saber usarlas a riesgo de quedarse encallado en un estado de ansiedad y agotamiento continuo. Te estarás preguntando si llegó la hora de tirar el calendario a la hoguera,…

No, no seamos extremistas pero… llamadas del jefe a deshoras, en tiempos de descanso y los fines de semana. Todos lo hemos vivido, por ello se habla mucho últimamente del derecho a desconectar fuera del trabajo.

No tengo calendarios, me producen estrés como a ti. Sí, esas casillas blancas, vacías que me miran de reojo pidiendo a gritos que las rellene con algo que me haga sentir activo o me crea esa falsa sensación de que he de trabajar bajo estrés o con unos tiempos de entrega tiranos.

Sobreestimamos lo que somos capaces de abarcar a lo largo del día o una semana pero infravaloramos nuestros logros a largo plazo, lo que somos capaces de realizar al cabo de un año. Es normal, vivimos en la sociedad digital de la gratificación inmediata.

Pero… realmente es necesario tener las cosas hechas o nos podemos desprender de los tiempos que nos marcamos. Has de aprender a desacelerar y disfrutar de los momentos si quieres tener una vida más gratificante y plena.

Te aconsejo experimentarlo, centrarte en hacer menos. Te sentirás más creativo que llenando cada centímetro de una hoja en blanco o digital.

Deja un día a la semana en blanco

Siempre son necesarias épocas de transición, deja en blanco al menos un día semanal. No tengas nada previsto ese día, al menos no lo tengas apuntado. En vez de planificarlo todo, deja que el transcurso natural de las cosas te lleven a plantear lo que quieras hacer ese día. Desayuna tranquilo, escucha tu mente y haz lo que quieras hacer. Te sentirás más creativo si escuchas tus engranajes emocionales. Al no someterte al calendario, te sentirás libre de distribuir tu energía como lo sientas. Aprovechar ese día para pensar, agarrar lápiz y libreta para ir apuntando ideas te ayudarán.

Traza un plan con prioridades

Prioriza, el tiempo no es el problema sino la atención que prestas a todo, en especial a las cosas que carecen de importancia. Si te distraes, en realidad es una alarma de tu mente que te envía una señal: para. Sé honesto contigo mismo y deja de hacer cosas que roban tu tiempo. Piensa en lo que importa, dedica unos instantes en apuntar tus prioridades y desházte de todo lo demás. Si prestas atención a todo, nada se vuelve importante y ya no eres eficiente. Un truco es ir creando categorías con mini tareas relacionadas y diversas en las habilidades requeridas.

Vigila los ladrones de tiempo

Todos tenemos nuestros demonios y ladrones de tiempo, se llaman Facebook o Twitter; el tiempo se nos va en ello. No se trata de eliminarlos sino de asignar tiempos diarios para su consulta. Lo que llamo consultorios digitales, es como poner un temporizador a los ladrones de tiempo. Limitar su capacidad de distraernos de lo que realmente importa. Si te produce estrés y sientes que luchas contra ello, no le pongas grilletes sino barrotes que se miden con las agujas del reloj. El tiempo perdido no vuelve; puede que tampoco sea la unidad de medición perfecta.

Piensa en unidades de tiempo

Mira al calendario y piensa en si te hace sentir bien. Si te agobia, te preocupa, tal vez sea la hora de replantearse las unidades de tiempo con las que trabajas. Olvida las horas y los días, piensa en tareas segmentadas a lo largo de varias semanas. Mide menos usando las casillas del calendario y más en términos de cosas hechas. Produce más satisfacción, y te permite trabajar sin presión. Tu energía es vital, dedica tiempos de recuperación entre las reuniones, citas y tareas realizadas. Es imprescindible regalarse instantes de relax antes de seguir.

Si no te entusiasma, olvídalo

Aprende a decir no y a delegar tareas. No quieras controlarlo todo, no es la forma óptima de gestionar tu tiempo. Si no tienes tiempo, da trabajo a los demás. Y si te dedicas a algo, tienes que sentir interés. Volcarse en una tarea con entusiasmo requiere menos energía y tiempo. Hacer algo con desgana requiere más esfuerzo, tiempo y no es de ningún agrado. Si te topas con algo así, intenta eliminarla de tu calendario mental. Reconsidéralo e imagina las cosas que podrías hacer si te ahorras esa tarea que no te electriza. Tal vez consigas evitar el acabar quemado y redirigir esa energía hacía algo que te apasiona.