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¡Tecnología de la inmortalidad, transfiriendo mapa neuronal en 3, 2, 1!

De la muerte fosilizada a la consciencia simulada por una red neuronal artificial, ese es el increíble viaje que nos prometen las neurociencias combinadas con la robótica y su concepto de mind uploading; lo que los científicos llaman WBE o emulación del cerebro completo -whole brain emulation-. Implica el estudio de las conexiones cerebrales con el objetivo de emular el mapa neuronal por completo, copiando incluso todos los procesos mentales existentes -incluyendo memoria y consciencia- a un dispositivo dotado de un sistema neuronal artificial.

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Bastaría a continuación con cargar un modelo de simulación de los procesos funcionales del cerebro para que responda del mismo modo que lo haría el cerebro original, experimentando hasta una consciencia. Si este sistema esta conectado a un cuerpo biológico o robótico, asistiríamos al despertar de los primeros avatares diseñados emulando al cerebro de un ser humano concreto. Del cerebro biológico al ordenador a través de un proceso de mapping. Sería una forma de clonación robótica sin llegar a extenderse la vida de nuestro propio ser carnal.

Ya existen programas de emulación de algunos procesos cerebrales cuyo objetivo final reside en poder experimentar con las emociones, el sufrimiento, incluso con la ambición y la consciencia. Esta tecnología crearía copias de lo que somos para que podamos extender artificialmente nuestra vida post-mortem pero aún está lejos de esa idea de inmortalidad deseada… pero algunos piensan que en un futuro no muy lejano será posible conservar nuestras cien mil millones de neuronas conectándolas a un robot. Es el caso del neurocientífico Kenneth Hayworth que piensa que en menos de un siglo será algo tan común como hacerse una cirugía estética.

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¿Prolongar la vida biológica o prescindir de lo biológico?

Ese concepto de mind uploading no difiere mucho del backup, una copia de seguridad 100% funcional de nosotros mismos. Una copia que no sólo nos sobrevivirá sino que encima vería su cociente intelectual superarse a si-mismo sin necesidad de ser más inteligente. Es decir que al deshacerse de lo biológico se aprovecharía la fuerza de cálculo de la inteligencia artificial para hacer que ese avatar piense con mayor rapidez. Esto ya es especular un poco pero es una posibilidad. La inmortalidad nos tiene fascinados, y hay varios caminos: prolongar la vida biológica del hombre, crear un avatar que emule nuestra red neuronal o trasladar nuestras neuronas a una especie de consciencia artificial que nos sobreviva y emule nuestro mapa neuronal.

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Por un lado estamos genéticamente programados para vivir unos 120 años, y por otro nuestro cuerpo biológico requiere de cierto mantenimiento para estar sano. Nosotros no diseñamos nuestro cuerpo, tiene sus imperfecciones: la mayoría de las células son dañadas y mueren -no todas son reemplazadas con los años-, otras células crecen en exceso y derivan en un cáncer, las mutaciones en el ADN y cromosomas deterioran nuestro cuerpo así como los depósitos de moléculas no digeridas, etc. ¿El envejecimiento y la muerte son una enfermedad? Hay demasiados parámetros que intervienen en el concepto de salud para que ese plan tenga éxito.. puede que se consiga alargar la vida del ser humano a 200 o 300 años pero ser inmortal… no.

En cuanto a la creación de avatares, no son una transferencia total de nuestro ser a un dispositivo puesto que ambos podrán coexistir en el mismo espacio y tiempo… se asemeja más al concepto de copia de seguridad, emulación o clonación que de la autentica fuente de la juventud ya que parece que antes de vivir para siempre primero hay que morir. Así que el futuro de la inmortalidad estaría en trasladar nuestro cerebro en toda su complejidad sinóptica a un ente robótico. Esa es la opinión de Kenneth Hayworth, un neurocientífico pionero en la conectómica… una disciplina que busca trazar un mapa de las conexiones neuronales y descubrir las redes de conexiones sinópticas subyacentes a las funciones mentales en un cerebro.

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La inmortalidad pasa por descifrar el mapa cerebral o conectoma

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Descubriendo y estudiando los circuitos cerebrales con el fin de aportar respuestas a mecanismos como la memoria, las emociones, la consciencia o el sufrimiento… hasta las enfermedades. Todos habrán oído hablar del proyecto genoma humano cuyo objetivo es crear un mapa de todos los genes del ser humano; aquí la idea se traslada al cerebro aunque el reto sube la apuesta puesto que en el genoma humano, según los últimos cálculos, habría tan sólo 19 mil genes mientras que nuestro cerebro puede contener 100 mil millones de neuronas; cada una de las cuales se interconecta con otras por un número de sinapsis que va desde varios centenares a más de 20.000 conexiones sinápticas.

Sabiendo esto, nos queda más claro que el proyecto conectoma humano tiende más a la quimera que a la razón aunque deseamos tragarnos nuestras propias palabras en un futuro. Un buen comienzo pasa por descifrar a las enfermedades responsables de la degeneración cerebral para luego trasladar el mapa neuronal de un cerebro sano después de su muerte biológica. La transferencia cerebral sería la cura para la muerte, y no sólo lo dice Kenneth Hayworth sino también Stephen Hawking al afirmar que es posible copiar el mapa cerebral humano a un ordenador para que siga funcionando después de la muerte. Piensa que el cerebro funciona como un ordenador con un sistema cargado que le dice cómo funcionar, y que por lo tanto es posible copiarlo a un dispositivo para prolongar la vida después de la muerte física.

Es decir que, según ellos, nuestra forma de razonar y pensar, la que dicta nuestras actuaciones y nuestro sentir, nuestros sentimientos y esa idea conciente de uno mismo sería fruto de las interconexiones que se realizan en todo momento entre las neuronas en nuestro cerebro… sería algo así como una maraña de cables neuronales que se moldean en cada paso que damos en nuestra vida, ésta y la que la neurociencia nos promete. No hay referencia alguna al alma, espíritu… a menos que se considere alma a la consciencia. Para que haya inmortalidad autentica… ¿debería ser el proceso de transferencia neuronal el que induzca la muerte o sólo debería iniciarse una vez muerto?

¿Pero qué es la muerte? Ese punto de inflexión, de no retorno a la vida

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El “concepto” ha evolucionado durante siglos gracias a la tecnología, de la mera ausencia de pulso hasta la ausencia de actividad bioeléctrica en parte del cerebro… algo que podía ser reversible en el caso de ahogados. Para entender la inmortalidad hay que conocer el momento preciso de la muerte neurofisiológica, bioquímica y médica… y hay discrepancias al respecto en la comunidad científica. La muerte llega en el momento en que se produce la irreversibilidad del proceso. Y esto incluye una desconexión del eje hipotalamo-hipofisario, y por lo tanto hablamos de la muerte cerebral y ausencia de consciencia.

La tecnología que permitirá transferir el mapa neuronal y su contenido desde el cerebro humano a una red artificial tendría que inducir la muerte cerebral para que podamos hablar de inmortalidad… ¿o no? Si no es así, el proceso se limitaría a la creación de avatares o copias de nuestra consciencia. No dudo en que ese desafío de ingeniería se llavará algún día a cabo, pero se hablará de inmortalidad o de una copia de consciencia inmortal. Recuerdo la película Transcendence en la que Johnny Depp interpreta al Dr. Will Caster que al final logra transferir su consciencia a una red neural informática y alcanzar la transcendencia o inmortalidad del alma… no acaba bien.

Hablemos de muerte biológica y reencarnación digital

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Pero Kenneth Hayworth ya piensa en su reencarnación futura y está dispuesto a sacrificarse para poder resucitar más adelante, transfiriendo su cerebro biológico a un sistema operativo basado en silicio. Pero para llegar a ser inmortal, primero debe morir mientras sea joven para que el cerebro se preserve de las enfermedades ligadas a la vejez.  Y él, está dispuesto a morir en el nombre de la ciencia para que su cerebro se conserve mediante la técnica de la plastinación hasta que sea posible crear un mapa completo de su red neuronal para su transferencia a un cuerpo robótico. Si lo logra, planean muchas preguntas acerca de esa consciencia digital… ¿es el cerebro lo que realmente nos define como ente único, personalidad y consciencia emocional?

Deshacerse del cuerpo biológico sería en esencia algo así como extraerle el alma para su reencarnación en un robot. Es la teoría que Kenneth Hayworth quiere poner en práctica… después de organizar una fiesta de despedida con familia y amigos eso sí. Tras anestesiarle se le practicaría la plastinación preservando sus neuronas y sinapsis. Una vez fosilizado, su cerebro se cortará en capas para la elaboración de su mapa neuronal o conectoma. Piensa que de aquí a un siglo seremos capaces de conocer la función de cada una de las neuronas y construir una simulación de su mente. ¿Un lunático adelantado a su tiempo? Ya ha creado la Fundación de Preservación del Cerebro y publicado unos Derechos de Preservación del Cerebro Humano.

No sé qué os parece la idea pero yo la encuentro deliciosamente provocadora… aunque la idea de vivir para siempre en el cuerpo de un humanoide es aterradora…