El mayor obstáculo al despegue definitivo de los coches con motor eléctrico, aparte de los lobbies petrolíferos, está en la exigua autonomía de sus baterías y en la dificultad a la hora de recargar puesto que carecemos actualmente de una red de servicio extendida a todo el territorio.
Además, no hay que olvidar que una recarga completa supone estar tres o cuatro horas sin poder usar el coche… ¿entonces cuál sería la solución más viable? En el vídeo nos proponen una que cobra cuerpo en una estación de servicio moderna, con pago por tarjetas, y que nos permitirá “repostar” en cuestión de segundos.
¿Cómo? Simplemente sustituyendo la batería del coche por otra previamente cargada, y esto gracias a un dispositivo de recarga continua de las baterías almacenadas. Esto implicaría dos cosas actualmente imposible: el uso de una batería estándar por todos los fabricantes y, de reducido tamaño. Pero la idea es muy tentadora… no dudo que en el futuro veamos este tipo de proyectos cobrar vida.





















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