Es curioso pero funcional. Si quieres conectarte a una red WiFi de una forma original, coge un molinillo de viento de unos diez centÃmetros de diámetros dotado de cristales piezoeléctricos y lograrás generar la energÃa suficiente como para alimentar tu propio punto de acceso WiFi.
Una brisa de aire de mÃnimo 16km/h proporcionará energÃa suficiente para hacer funcionar un pequeño sensor eléctrico. Esta sencilla solución artesana es ideal para los que necesitan una conexión WiFi en lugares apartados.
En especial, personas como geólogos para realizar por ejemplo el seguimiento de una actividad sÃsmica vÃa una serie de sensores WiFi distribuidos a través de una amplia área. Cada uno de estos puntos de acceso podrÃan producir la energÃa eólica suficiente como para poder mantenerse conectados a Internet y facilitar el envÃo de datos a un servidor central.
Fuente: Ubergizmo





















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