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De la desinformación tóxica a la alfabetización digital

Internet es un medio de consumo de la información, es un espacio interactivo a la par que dinámico. Pero últimamente se está debatiendo mucho el tema de la credibilidad de todo lo que ahí se lee, sobre todo desde la campaña presidencial estadounidense de Donald Trump e Hillary Clinton. Muchos usuarios dieron cuenta de noticias falsas publicadas en redes sociales como Facebook o Twitter, forzándolas a crear sistemas para controlar su propagación.

Atajar la propagación de las noticias engañosas no sólo es cuestión de algoritmos sino de educación. Vivimos en una época de infobesidad y desinformación. ¿Sabes el tamaño de Internet o cuanto se publica a diario? Ahora te lo contamos. Pero lo preocupante son los niños sin alfabetización digital, se creen casi todo lo que leen sin diferenciar lo autentico de lo sarcástico o falso. No sólo las redes sociales han de tomar medidas, tenemos que educar los niños y desarrollar su pensamiento crítico. Al final te damos unas claves básicas para detectar los farsantes.

Internet es un universo digital en expansión con apetito desmedido

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La red es un espacio digital ajetreado, en expansión constante… ¿sabes cuántos datos se generan y propagan en la nube en todo el mundo? Ni idea. Estaríamos tratando de tomar las medidas de Internet, si su superficie no es cuantificable…imagina la deep web. Es una tarea imposible. A pesar de ello los expertos analistas dicen que su apetito es desmedido y no para de crecer. Una de las formas de acercarse a su tamaño real sería analizando las infraestructuras de almacenamiento de grandes empresas TIC como Google, Amazon, Facebook o Microsoft.

No es el propósito de este artículo pero arrojemos el dato: supera los 1.500 petabytes, y eso que no incluye servicios de almacenamiento en la nube como DropBox. En cuanto a la cantidad de páginas web, se está acercando a los 5 mil millones de páginas web, y sólo hablamos de las indexadas. Cada segundo se publican 6 mil tuits en Twitter, cada mes se suben más de 75 mil millones de publicaciones a Facebook, Instagram tiene más de 150 millones de usuarios activos, Pinterest anda por los 70 millones y se envían a través de WhatsApp unos 42 mil millones de mensajes al día, sin olvidar las 40 mil búsquedas por segundo de Google.

Se publican 6 mil tuits por segundo y 42 mil millones de mensajes al día en WhatsApp

Los niños tragan información sin discernir lo real de lo tóxico

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De pequeño, cuando necesitaba información para realizar un trabajo o por puro placer, iba a consultar los libros y las enciclopedias de la biblioteca municipal. Añoro esos tiempos en los que la investigación se cocía a fuego lento. Hoy abres Google y empiezas a teclear. El medio condiciona el tipo de información con la que te vas a encontrar, y dada la cantidad de información disponible enInternet, los medios digitales están usando artimañas para llegar a su público, se vuelven sensacionalistas y hasta crean información inventada con tal de generar buzz.

Todos participamos de ello… quien este libre de pecado que tire la primera piedra. Todos sin excepción hemos caído en la trampa compartiendo una publicación en Facebook sin siquiera leerla y comprobar las fuentes o veracidad de la información recogida. Estamos viviendo en una era digital de la infobesidad y de la infoxicación. Es apabullante la cantidad de noticias que se arrojan a las redes sociales, difícil de separar la paja del trigo en estas condiciones: no hay tiempo y delegamos esa labor a los medios para atajar las noticias artificiales.

82% de los niños en aprendizaje escolar son incapaces de diferenciar una noticia de un contenido patrocinado

Acaba de ser publicado un estudio dirigido por la Universidad de Stanford acerca de este problema. Descubrieron que los estudiantes tienen problemas para juzgar la credibilidad de la información en línea. Se tragan las noticias en las redes sociales sin identificar a las fuentes. No son capaces de diferenciar el contenido noticiero de un contenido patrocinado o publicidad. El estudio llega a la conclusión de que los jóvenes son engañados y tal y como pasó con la campaña presidencial estadounidense, el caso Donald Trump, no saben identificar el sesgo político de los mensajes sociales. Les llega la información y comparten sin comprobar el emisor.

Llegó la hora de alfabetizar digitalmente a los niños

A pesar de que los niños y adolescentes sean nativos digitales, experimentan dificultades a la hora de diferenciar una noticia de un publireportaje. Pululan por las redes sociales, son los que más usan WhatsApp y Snapchat, y más participan en las redes sociales como Instagram o Vine. Son youtubbers natos, pero carecen de escepticismo y habilidades a la hora de valorar la calidad y veracidad de una noticia. Tienen una fe ciega y se tragan todo lo que leen. 7804 estudiantes participaron en el estudio de la Universidad de Stanford, así que es el más grande realizado sobre este tema hasta la fecha.

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La credibilidad de una noticia se juega en la cantidad de detalles que ofrece o su aspecto visual, es decir que cuanto más atractiva resulte la noticia más veracidad le atribuyen; ni siquiera se fijan enlas fuentes utilizadas o quien es el emisor de la noticia. Y no siempre se les puede culpar, pues la información sesgada, amarillista o simplemente sarcástica es común en Internet. La solución pasa por educar a los niños, desarrollar sus habilidades a la hora de valorar una información, identificar las fuentes, cotejar noticias… debería de ser una asignatura en el cole.

Twitter y Facebook están en el punto de mira de sus usuarios por dejar que se propaguen noticias irreales; el detonante ha sido la campaña presidencial de Donald Trump. 2 de cada 3 niños no vieron una razón de peso para no confiar en un artículo escrito por un ejecutivo de un banco argumentando que necesitaban planificación financiera. 4 de cada 10 niños se creyeron lo de las margaritas mutantes de Fukushima; en realidad se trata de una condición del crecimiento llamada fasciación… o sea que la flor crece hacía ambos lados del tallo. El deber de los padres es enseñar a sus hijos a ser más escépticos, bloquear los sitios falaces y aprender a localizar fuentes de confianza.

Corremos un riesgo de infoxicación ya que Facebook nos alimenta con información similar a la leída anteriormente

El riesgo es grande, las redes sociales han de tomar cartas en el asunto

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Estamos de acuerdo en que los niños han de aprender habilidades básicas a la hora de moverse en las aguas digitales, pero las redes sociales tienen un papel importante que hasta hace poco se negaban en reconocer. Hoy en día accedemos a la información a través de un tuit o nuestro muro Facebook, los periódicos o la televisión ya no ostentan el primerpuesto. El riesgo es real ya que si los niños se alimentan de fuentes poco creíbles, el algoritmo de Facebook les servirá más de lo mismo. Entramos en un bucle y poco se puede hacer. Hay que enseñar a los niños que el hecho de que una noticia salga en los primeros puestos de Google no es sinónimo de calidad informativa, hay tantos factores en cuenta.

Mark Zuckerberg, de Facebook, anunció que iban a tomar medidas. En Facebook ya está en marcha y la desinformación está penalizada para evitar que se propague, aunque es un tema sensible ya que choca con la libertad de publicación y podría desalentar el debate e intercambio de opiniones. En un primer momento, Facebook estaba reticente al hecho de restringir publicaciones, frenar la desinformación y hasta clasificarla… pero esa economía de las noticias falsas no puede perdurar por mucho tiempo. Han anunciado una serie de medidas entre las cuales la colaboración con periodistas para establecer filtros de la información.

Google, Facebook y Twitter se han comprometido a frenar la difusión de noticias falsas a través de sus canales

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En efecto, se teme que el auge de noticias erróneas pueda influir en el criterio de los jóvenes a la hora de tomar decisiones. Es hora de confiar en medios periodísticos que respetan la ética, y se hará a través de una serie de medidas para atajar el problema. Los sistemas de prevención se basarán en algoritmos y colaboración con periodistas especializados. La idea no se limita a detectar esas artificiosas noticias sino marcarlas de un modo que se puedan identificar fácilmente. Facebook está hablando con organizaciones dedicadas a verificar información.

Por otro lado también podemos denunciar esas noticias para frenar su propagación. Pero recordemos que el algoritmo de Facebook está diseñado para mostrar a sus usuarios lo que quieren ver, sea o no veraz esa información. Todo esto no nos libra de afinar nuestro espíritu crítico ni educar a los más jóvenes. Hay que desarrollar el pensamiento crítico, el mundo ideal no existe. Así que coge a tus hijos y enséñales a cuestionar lo que ven en las redes sociales, fomentará su curiosidad. Enfréntales a la controversia y no les dejes solo, ayúdales a elegir contenidos relevantes. Ahí van algunos consejos, no podemos dejar la verificación a cargo de terceros.

  1. comprueba primero la url de la página donde se publica la noticia… ¿proviene de una fuente fiable y conocida?
  2. la imagen del artículo puede parecer sospechosa, arrastrala a Google Imágenes para conocer la fuente original
  3. identifica las fuentes de información del artículo y coteja la información con otras fuentes en Google Noticias
  4. instala la extensión FiB en Chrome, analiza Facebook en busca de noticias tramposas y las marca como no verificadas