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¡LLegan los productos conectados ofreciendo experiencias personalizadas!

Imagina un mundo en el que los objetos conectados se comuniquen a través de la ingente cantidad de datos inteligentes que producen; están presentes en nuestra vida aunque no estés consciente de ello: pulseras cuantificadores, infraestructuras urbanas monitoreadas o sensores medioambientales. El hogar inteligente y conectado ya es una realidad para los más pudientes. Plagados de sensores, esos objetos son capaces de comunicarse a través de la red de redes para hacernos la vida más fácil. Así es, es probable que tus electrodomésticos acaben creando mejores listas de la compra que tú, o que tu piscina sepa mejor que tú el tipo de tratamiento químico que necesita. El mundo del Internet de las cosas se mueve rápido y analistas prevén que de aquí a tres años habrá más de 50 mil millones de objetos conectados.

Esos millones de dispositivos necesitan su propia infraestructura de red, de hecho en todo el mundo se están desplegando redes especialmente pensadas para las comunicaciones de los objetos inteligentes; la gala Sigfox junto a socios locales ha comenzado a conectar objetos a nivel mundial. Hablamos de una red de IoT, siglas en inglés del Internet de las cosas, una red low cost con muy poco ancho de banda y por ende bajo consumo; esa red IoT se ajusta mucho mejor a las necesidades del Internet de las cosas que Internet. Aún así, el mayor reto de la red IoT va a ser su unificación, protocolos y capas de aplicación o lenguaje de comunicación. En definitiva, no sólo representa un mercado jugoso para las compañías tecnológicas que fabrican los objetos conectados, lo es también para el sector del marketing y la publicidad.

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¡El nuevo patio de recreo de los publicistas, los productos conectados!

El Internet de las cosas va a dar mucho de que hablar, con un impacto impresionante para el sector de la publicidad y marketing gracias a las tecnología de monitoreo, seguimiento y recogida de datos sobre los hábitos de consumo. No sólo permitirá a las marcas conocer mejor a sus clientes sino que aportará una gran mejora en cuanto al nivel de experiencia que podrán ofrecer a los consumidores, un trato más personal. IoT significa para el mundo de la publicidad la posibilidad de rastrear los hábitos de consumo, grabar datos, compartir y analizarlos. Los datos cosechados por los productos conectados permitirán producir campañas más personalizadas que mejorarán en definitiva la experiencia del consumidor final.

El sector turístico es uno de los que más invierte en tecnología IoT: las cadenas hoteleras y las aerolíneas a la cabeza. La idea más allá de recolectar datos que mejoren no sólo la experiencia del usuario o permiten conocer con detalle el impacto de un proyecto en el mercado, es la de brindar experiencias personalizadas a los clientes. Todos los objetos de nuestra casa se comunicarán, los datos extraídos desdibujarán un perfil de consumo para cada uno de nosotros. Da miedo,… ¿verdad? La nevera sabrá sobre nuestros gustos alimenticios o si estamos a dieta, la lavadora sabrá cuál es nuestro color o marca de ropa favorita. El Internet de las cosas es la próxima revolución digital, cambiará el panorama de servicios y productos ofertados.

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¡Ofertas personalizadas según gustos y preferencias de cada persona!

El Internet de las cosas está creando datos masivos llamados el big data, procesar todos estos datos es la clave para cambiar el panorama del consumo actual… y tanto que va a cambiar, International Data Corp ha estimado que esta revolución podría generar nueve billones de dólares en ventas de aquí a 2020. La compañía noruega Thinfilm Electronics ha estado usando etiquetas NFC para algunos productos como por ejemplo una botella de whisky inteligente Johnny Walker o una botella de vino de Jerez exclusiva y conectada a la red. El consumidor puede así usar su smartphone y conectar con plataformas digitales donde recibir ofertas, promociones e información exclusiva.

Este tipo de publicidad influye las decisiones de compra de los consumidores y construye un fuerte vínculo de lealtad hacia la marca. No sólo se adquiere un producto sino también una experiencia de compra e interacción con la marca. Ayuda a crear engagement con los consumidores, un más alto nivel de compromiso. Funciona de forma similar al concepto de gamificación ya que el consumidor obtiene al instante una experiencia gratificante muy similar a la que ya reciben a través de las redes sociales. Establece una comunicación directa entre el fabricante y el consumidor y esta interacción es menos invasiva o intrusiva que los anuncios tradicionales a los que estamos acostumbrados online.

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¡Los objetos conectados, nuevos soportes publicitarios en boga!

LG ya tiene su red publicitaria para sus objetos conectados, sean televisores, neveras o reproductores Blu-ray; se llama LG Smart Ad. Samsung también tiene un proyecto similar llamado SmartThings. Hasta existen agencias publicitarias especializadas en formatos publicitarios para objetos conectados, como Tap Sense entre otras. Así que la publicidad formará parte del universo conectado, llegando a las neveras, gafas o relojes inteligentes y demás. Los objetos conectados son un nuevo soporte de comunicación para las marcas ya que cosechan datos que luego permiten crear valor añadido con servicios mucho más personalizados para los clientes.

Pensamos en el sistema Nike+ lanzado ya hace diez años, un precursor de los wearables que recopilan datos que se envían a un servidor y se analizan para ayudar al deportista a mejorar sus marcas o analizar su evolución corrigiendo posibles fallos. Adidas también se sumó con miCoach como el Smart Ball; una pelota capaz de analizar su velocidad, curva y rotación. Lo mismo con la raqueta de tenis conectada Play Pure Drive o el Personal Coach Artengo de Decathlon. Todo esto se resume a crear productos o servicios capaces de cosechar datos que se usarán para crear valor añadido y comunicar con el consumidor reforzando el vínculo con la marca.

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¡Productos conectados que cambian la forma de hacer publicidad!

Objeto Evian Smart Drop

Este imán conectado, que se coloca en la nevera, es un servicio de entrega a domicilio de botellas de agua Evian. Agua de los Alpes directamente a tu casa, basta con seleccionar el tipo de producto deseado y la fecha de entrega. El pedido se envía a través de tu red WiFi al servidor de Danone. El objeto recoge datos acerca de los hábitos de consumo y facilita la vida de los clientes. Recuerda al botón Red Tomato Pizza que permite pedir una pizza pulsando un botón, sin más. Es una especie de botón de emergencia para cuando te quedas sin comida en casa.

Pulsera inteligente Nivea

En Brasil, Nivea ha lanzado una campaña de publicidad en papel a través de revistas, una publicidad en la que se podía recortar una pulsera que incluía un dispositivo inteligente de control para la vigilancia de los niños. Es un localizador de bajo consumo que avisa al móvil cuando el niño se aleja demasiado de sus padres. Este dispositivo de seguridad asocia los productos de Nivea a la idea de protección. Es una gran idea que recuerda a estos localizadores tipo Pixie, Fobo o Chipolo de los que ya os he hablado hace un tiempo y podéis ver aquí.