Si tienes niños malcriados por la tecnología,… es posible que necesites un plan de acción

Padres, hablamos el mismo idioma. La tecnología es una fantástica niñera pero al mismo tiempo es el demonio personificado. Ahora mismo me viene a la mente la estampa de mis hijos pegando saltitos jugando a la Wii o moviéndose a empujones para ver un vídeo en YouTube desde la tablet. Veo la angustia en los ojos de Adrián cuando pierde tres decena de trofeos en Clash Royale, y siento un escalofrío recorrer todo mi ser cuando me doy por vencido ante el caos instaurado.

No dejes en manos de la tecnología la educación de tus hijos, no críes niños mimados por la tecnología. Tiene repercusiones en su vida adulta, estamos produciendo jóvenes con problemas de ansiedad y sumisos a la cultura de la distracción. Un niño necesita valores y calma para crecer sano, juegos al aire libre, unas pautas que le alejen del caos llamado educación de conveniencia. Te vamos a dar seis pautas que habrás de incluir en un plan de educación tecnológica minimalista.

Elige la calma antes que el caos

Hay que ver cómo cambiaron nuestras vidas estos últimos veinte años. Yo crecí en un mundo en el que no existían los móviles ni esas píldoras de aprobación social instantánea que tanto necesitan los niños y piensan encontrar a través de las redes sociales o a través de las recompensas en los juegos de sus tablet. No, yo tenía los armarios abarrotados de juguetes pero la mente despejada. Un niño necesita de calma para crecer, desarrollarse y prosperar.

Ojo, no se trata de deshacerte de toda la tecnología sino de enfocar la situación de otro modo distinto. Enseñar a tus hijos lo que realmente importa en la vida, transferirles tu ideal con tus valores, traerles armonía mediante actividades organizadas en familia, y remover todo lo que distrae. Para ello necesitas elaborar unas normas de consumo de tecnología en casa. Lee este artículo donde te damos unas pistas para no caer en la trampa de la crianza de la conveniencia.

Elige la gratitud como valor esencial

Da las gracias, siempre. Hay valores que se pierden porque nos hacemos los remolones y no tomamos nuestra responsabilidad con dos manos firmes. La educación de los niños se basa en valores. Elige uno y construye la educación de tus hijos en torno a ello, y no hay nada mejor como la gratitud. Aprenderán a ser considerados, y el mejor profesor para ello eres tú. Aprender a decir gracias es la mayor lección de vida que les puedas enseñar ya que de mayor agradecerán hasta las lecciones aprendidas en sus peores momentos, les dará fuerza.

Procura una sensación de bienestar. Empieza elaborando con ellos tarjetas con distintas formas de dar las gracias, puede que usar un tarro con palabras de agradecimientos no sea mala idea. En los cumpleaños por ejemplo, en vez de regalar siempre tecnología lo que puedes hacer es simplemente celebrar la vida. Saca a tus niños y aprovecha fechas señaladas para enseñarles valores: la Navidad va de la familia, la San Valentin va de la amistad,… Aprovecha el día mundial de la paz o el día internacional de la mujer para transferir valor.

Elige la familia antes que la tecnología

Móviles, tabletas y demás suelen ser regalos envueltos en papel, ese disfraz que funciona como máscara. El niño sonríe pero no le llega muy adentro, en unos meses se habrá olvidado de la emoción inicial. Desplazan la importancia de los regalos auténticos, regalos que se viven. Actividades en familia el día de la celebración. Implica a todos los miembros de la familia a través de pequeños juegos familiares. No sólo en los días especiales pero haz de ello una tradición.

Es la hora de cenar, todos juntos. La televisión está apagada, los móviles no tiene voz ni voto en la mesa. Los niños que cenan con su familia, hablando de lo que han hecho en el día, y sin ver la televisión, alcanzan un mayor nivel académico y bienestar psicológico en edad adulta. Es bueno que no lo planifiques todo en fines de semana, deja que tus niños tengan la iniciativa. Y nada significa nada, significa tiempo para intimar y conectar en familia.

Elige salud con hábitos saludables

Ese punto parece obvio pero a medida que la adición se apodere de tus niños, empezarán a comer rápido. Zombies de masticación lenta, de eso nada sino más bien puros demonios de Tasmania al estilo Taz. Ya lo habrás vivido, tus niños arrastrándose hasta la mesa con la tablet, incluso comiendo solos delante de la televisión o llevándose la cena a la habitación. Inculcar esos hábitos alimentarios saludables es primordial para tus hijos. Las comidas se paladean y disfrutan con los ojos.

Dales comida real y no paquetes de papas. Elige salud, se come en la mesa y en horarios establecidos, no todo el día. Sí, el consumo chatarra de tecnología suele ir acompañado de comida chatarra. Un estudio del Centro de Investigación para la Promoción de la Salud de Niños y Familia de la Universidad de Minnesota llegó a esa misma conclusión. Un niño que desayuna jugando con la tablet no acaba el desayuno y se va al colé sin la energía que le va a exigir su actividad diaria.

Elige actividades al aire libre, sí o sí

Te has fijado en que hoy hablamos de tiempos de desconexión de la tecnología cuando lo que deberíamos hacer es lo contrario: hablar de tiempos de conexión. Es señal de una patología societal, esa necesidad del ser humano por estar permanentemente conectado a la tecnología. Yo crecí en el campo, corriendo por los campos de trigo y batallando en los maizales. Eres el indicado para ello, crea juegos y actividades para que tus niños se socialicen más.

Es bueno para que desarrollen sus habilidades motoras también, los niños de hoy son más hábiles con una pantalla táctil que atrapando al vuelo un manojo de llaves. Sé que no es fácil pero haz trueque y negocia tiempos de juego al aire libre vs. tiempo pasado detrás de la pantalla. No dejes que sean sedentarios, jugar fuera les da oportunidad de practicar deportes y hacer ejercicios, respetar el entorno y disfrutar de la naturaleza… fomenta la creatividad.

Elige un consumo consciente lento

Descargan, instalan y quitan juegos a toda mecha, se emocionan cuando hay personajes o mundos nuevos. Todo transcurre a una velocidad de vértigo, es un modo de consumo que no da tregua. Por ello es tan importante enseñarle los valores de un consumo que sea más consciente. Pensar antes de comprar cualquier cosa. Valores seguros, que elijan llenar sus armarios con cosas que amen, no sólo cosas bonitas sino necesarias. Elige los juguetes más durables y resistentes. Juguetes que les van a durar y van a crecer con tus hijos.

Regalarle a un niño todo lo que quiere es la mejor forma de convertirle en un delincuente de mayor, un delincuente del consumo masivo e irresponsable. Está claro que si cambias de móvil cada seis meses no eres un modelo a seguir. Las innovaciones tecnológicas se aceleran y dictan nuestro estilo de vida. Ese hábito de consumo hace peligrar el futuro de nuestros hijos. Es hora de conscienciar a los niños al respeto, elegir productos duraderos y ya de paso reciclar todo lo que se pueda; recurre al mercado de segunda mano siempre que puedas.